Cuando ingresan a tu bebé en el hospital: historia y consejos

PARTE 1: CASA Y ALEDAÑOS

El lunes de la semana pasada, el Tritón tuvo fiebre. No mucho, 38’6º, aunque lo suficiente como para que me mosquease porque, bueno, los recién nacidos no deberían tener fiebre, ¿no? El caso es que ese día no me despegué de él, le bañé para bajarle la temperatura, le di teta a discreción y, al final, Apiretal por prescripción médica del abuelo (ya conté que mi padre es médico).

El martes le puse el termómetro con la esperanza de que no marcara fiebre… Al ver un “38” resoplé, resignada. “Hay que llevarle al centro de salud”. Fui con el niño. Primera prueba: tira reactiva de orina, recogida en una bolsita (un método un poco cutre, pero bueno). Positivo a leucocitos. Al ver el resultado, de nuevo, resoplé, resignada. “Hay que llevarle al Hospital”. Mr. B, casualmente, estaba fuera de la ciudad (¡qué suerte!) y yo justo tengo el carnet de conducir caducado (true story), así que paso por casa para recoger alguna cosa (ver consejo 1) y voy en metro al Hospital más cercano (ver consejo 2).

PARTE 2: URGENCIAS

Llego a mediodía y, por ser un recién nacido el paciente, lo cierto es que me atienden, literalmente, de inmediato. Le miden la temperatura: 37’6º. “No tiene fiebre… pero la ha tenido”, me dice la pediatra. “Vamos a hacerle unas pruebas”. Intento adivinar las pruebas. Segunda prueba: Extracción de muestra de orina. Tercera prueba: analítica de sangre, dejándole la vía puesta, por si acaso. Pregunto si es necesario. Parece que lo es. Otra vez… resoplo, resignada. Me invitan a salir de la Con Víaconsulta. Me niego (ver consejo 4). Me dejan quedarme. El niño llora, claro… Intento permanecer tranquila (ver consejo 5) y tranquilizar al Tritón, que se relaja al notarme (ver consejo 6). Terminan y me lo llevo a la sala de Observación.

En Observación (una sala donde hay cunas y camas para pacientes, y sillones y sillas para acompañantes, con un canal de dibujos permanente en la TV) estuvimos unas 7 horas, de las cuales el Tritón estuvo casi todas en mis brazos. En ese recinto no te dejan comer (ver consejo 3) y, dado que no tenía intención alguna de separarme del peque, ese día no comí. Tardaron 3 horas en darnos los resultados (negativo todo, salvo por los marcadores de infección en sangre), tras lo cual me indican que le van a ingresar, porque es muy pequeño y con una “fiebre sin foco” tienen que ser muy cautos… Inspiro profundamente.

Además, me dicen, “hay que hacerle una prueba adicional”. Tiemblo. Cuarta prueba: Punción lumbar. No respiro. Continúa: “Inmediatamente después de la prueba, el bebé debe permanecer boca abajo en la cuna durante al menos una hora para evitar que pueda dolerle la cabeza”. Intento controlar la respiración (fallo en consejo 5). “¿Puedo darle el pecho antes? Lleva 3 horas durmiendo en brazos y se va a despertar con hambre”. Silencio, me mira con cara de pena. “No…”. Me lo explica. “Va a sentir hambre y sufrir dolor y no le voy a poder consolar”, pienso. Se me caen las lágrimas. Pretenden llevárselo a hacerle la prueba sin mí. Me niego (ver consejo 4). Me dejan ir con él. No puedo hacer nada salvo permanecer tranquila (consigo seguir el consejo 5, a pesar de todo). Terminan. Pasa el tiempo en la sala de Observación y, finalmente, cursan el ingreso en el hospital. Nos esperan, al menos 3 días más aquí, esperando los resultados de las pruebas y viendo la evolución…

Observación.jpg

PARTE 3: HOSPITALIZACIÓN

Lo más importante de esta parte del proceso es mentalizarse (ver consejo 7), y diría que lo conseguí. Quizá la frase clave que me dijeron fue “Estaréis aquí hasta el viernes… como mínimo“. Unos días más tarde, me resultó sobrecogedora otra que le dirigieron al Tritón cuando estuvo incómodo en el baño matinal: “Te tienes que acostumbrar que ya no estás en tu casa”. Respondí automáticamente: “Déjalo que no se acostumbre, que ojalá nos vayamos mañana…”. Pero a mí se me quedó. Es cierto, puedes estar ahí varios días. Quizá sea bueno acostumbrarse y hacerse a la gente (ver consejo 8).

La primera noche fue mala. El Tritón siempre duerme en colecho conmigo y allí sólo había una cuna y un sillón terrorífico, por lo que lloró mucho, descansó mal y al día siguiente estaba muy quejoso. No suelo sentirme cómoda pidiendo cosas (ver consejo 9), pero ese día solicité una cama para el peque, para tumbarme con él. Con mucha sonrisa (ver consejo 8). Tuve suerte y me la trajeron, y el resto de noches durmió genial. Yo… dormía, que no es poco dadas las circunstancias. Y, durante el día, acudía a mi red social (ver consejo 10).

Luz_pie

Quinta prueba: análisis de heces. La clave. Y es que cada día nos traían el resultado de una prueba, todas negativas. Pero esta, no. Y yo lo sabía. El Dragón había tenido lo mismo, y yo ya se lo había dicho a los médicos. Un rotavirus. Que por muy maléfico que fuera, sólo le provocó fiebre un día y una gastroenteritis. Porque, como ya dije, la Fuerza es poderosa en nuestra familia, y el pequeño Tritón comía bien, dormía bien, estaba hidratado y contento. “Muy espabilado“, decía la pediatra incluso. “Este niño no tiene ná“, decían algunas enfermeras y auxiliares.

PARTE 4: EL ALTA

El cuarto dSin Víaía me desperté sin expectativas (ver consejo 7), pero me dieron información contradictoria y eso me hizo derrumbarme. Primero me dijeron que seguramente me darían el alta y luego que no, que me quedaría un día más “como mínimo”. Luego pidieron una sexta prueba: ecografía abdominal para ver sus riñones y comprobar que estaban bien. Volví a ir con él (consejo 4) y la prueba volvió a ser negativa: ningún problema por ahí.

Apareció otra pediatra, de pronto. Me preguntó esta vez a mí, su madre, la acompañante del paciente, y ya no tanto ciñéndose a las pruebas. Le dije exactamente lo que pensaba: el niño estaba bien, y cada día mejor (¡incluso seguía cogiendo peso!). Y, esta vez, me sonrió. “Le vamos a dar el alta“. Finalmente terminaba la historia. En ese momento sólo deseaba salir de allí. Que no se arrepintiera. Y no lo hizo. Unas horas después, por fin, el Tritón y yo estábamos en casa.

CONSEJOS:

  1. Si te llevas a tu hijo al centro de salud, lleva todo encima. Por si acaso acabas ingresada. Esenciales: Cargador del móvil, botella de agua y una rebequita (por si refresca).
  2. Si te mandan al hospital, ve a uno que te gustara mucho si tuvieras que estar más de un día. Por si acaso.
  3. Antes de entrar en urgencias, si te es posible, come algo. Por si acaso. Recuerda que a los niños no se les permite comer ni beber allí, intenta no darles envidia.
  4. Si intentan decirte que te separes de tu hijo para hacerle una prueba y no quieres, niégate. Estás en tu derecho.
  5. Permanecer tranquila es, la mayor parte de las veces, posible, si se controla la respiración. Baja el ritmo y concéntrate en respirar despacio mientras sigues haciendo o mirando lo que estés haciendo o mirando. Lo mismo, pero respirando más despacio. A veces ayuda intentar concentrarte en no llorar. Otras veces es absolutamente inevitable.
  6. Trata de transmitir tranquilidad al niño en todo momento. Controla la respiración y habla de manera calmada (aunque sea un bebé y no te entienda, el tono de voz es clave), cógele de las manos, da besos en la frente… Si es lactante, utiliza chupete (o un dedo, si no tienes a mano, aunque en los hospitales suelen tenerlos) para calmarle cuando no le puedas tener en brazos.
  7. ChupeteSi hospitalizan al niño, hazte a la idea de que esa habitación va a ser tu casa durante un tiempo indeterminado. Hacerte con el espacio, reconocer un rincón en el que estés más tranquila, ordenar tu espacio personal (armario, maleta, neceser en el baño…), pueden ser buenas ideas.
  8. Siempre, en un hospital, sé amable con la gente que te rodea. Aunque estés harta y en ese momento sientas un odio profundo por todo el personal sanitario: sonríe y habla de manera cordial, dando las gracias a cada persona que entra por la puerta, aunque lo que haya hecho sea cambiar el bote de suero de tu hijo y eso le haya despertado. Puede que esa persona tenga la oportunidad de facilitarte mucho la vida un rato después, o al día siguiente, o una semana más tarde. Si tú le caes bien, posiblemente eso favorezca a tu hijo, al que verán con mejores ojos entre todo el personal sanitario.
  9. No te cortes, pide lo que necesites. Siendo educada y con una sonrisa, se pueden conseguir muchas cosas. Una cama, un vaso de leche, el uso consentido del baño del paciente, permiso para la visita de un hermanito, etc.
  10. Durante la hospitalización, habla. Con quien puedas. Hazte amiga de los enfermeros si te apetece. Conéctate a Whatsapp, Telegram, Twitter o Facebook. Haz que arda tu móvil a base de llamadas. Desahógate con quien lo necesites. Habla de Terry Pratchett, del Real Madrid, de Pokémon GO. Apóyate en la gente que tienes fuera, cerca o lejos. Y, cuando os den el alta, acuérdate de darles las gracias.
Anuncios

34 comentarios en “Cuando ingresan a tu bebé en el hospital: historia y consejos

  1. Buf que angustia, sobre todo con la punción lumbar se me encogía el estómago. Con Piticli estuvimos ingresados 12 horas por una subida de bilirrubina y ya lo pasé mal…no me quiero imaginar, aunque al final podemos con todo. Me alegro mil que Tritón esté bien.

    Me gusta

  2. Menos mal que los peques son duros y todo acaba pasando! De acuerdo contigo al 100%. Mi peque desde los 20 días que fue el primer ingreso hasta los dos años que fue el último estuvo varias veces ingresada 😦 . Lo que peor llevaba la primera vez con 20 días no fue verla con todas aquellas cosas puestas (que también) sino el oír por la noche al resto de niños llorar de dolor, porque al fin y al cabo la mía no hablaba y por mucha penita que me diera ella no me lo podía contar… Pero por por la noche (los lloros eran todo el día pero por la noche parece que todo se amplifica) oír a los niños llorar y llamar a sus mamás me rompía el alma.
    Lo que me sorprende es lo que comentas de la cama. En el Hospital de Alcorcón si el ingreso del niño es durante los 4 primeros meses de vida (creo que son los 4 meses… Igual me he pasado) a l madre siempre le ponen cama. Yo tenía cama lo que pasaba la primera vez es que tenía puestas maquinas que pitaban a la mínima y ni ella ni yo dormíamos.
    Y sí, hay que pedir estar con ellos, están mucho más tranquilos si nos ven, completamente de acuerdo.
    Animo! Que todo ha pasado ya!!!
    Ahora a preparar la próxima partida de rol y a olvidarse de las cosas malas

    Me gusta

  3. Afortunadamente no nos hemos visto en esta situación, esperemos no tener que seguir tus consejos. Pero si ocurre, intentaré recordarlos todos.

    Aunque te diría que el consejo número 4 lo pongas en tamaño de letra grande y dentro de una caja de color verde o azul, que se lea muy muy bien.

    Me gusta

  4. Ays niña cuanta razón en todo lo que dices, y como dicen Padres Frikis estaría bien poner en un cartel bien grande que tenemos derecho a quedarnos con nuestros hijos, pero sabes que me dijeron a mi? Que el protocolo del Hospital lo deciden ellos, vamos que mis derechos a ellos no les interesa, aynssss que paciencia hay que tener a veces!

    Me gusta

  5. Que alegria que ya esteis bien y en casa!! Verlos tan peques y enfermitos es muy duro!!
    Yo tuve que hospitalizar una vez al mio, pero era más mayorcito 8 meses…y tuve la suerte que nos pusieron una cama y pedi dormir en ella con él, tranquilo no estuvo (pq lo despertaban para ponerle oxigeno cada 3h y costaba 2 volverlo a dormir :S) pero al menos no fue un cambio tan brusco porque estabamos junticos

    Tus consejos están la mar de bien!! Yo nunca me habia planteado todo eso, cuando lo ingresaron me quedé más tranquila (porque en casa se ahogaba y no sabia bien que hacer) porque al menos estaba controlado…pero entiendo que en algunas situaciones puede ser pesado un hospital (a mi no me gustan jejeje he ido demasiado de peque)

    Lo dicho (que ya me enrollo aysh) me alegro que todo mu bien….mucha salud y fuerza para vosotros!! 😉

    Me gusta

    • ostras he visto un comentario y decia punción en el pulmon? yo entendí lumbar, jo que susto guapa!! (aunque punción lumbar también da pánico -como madre-)

      …he releido mi comentario y parece insensible, la verdad q es durillo ver a los peques enfermitos y se pasa mal (yo la primera, que soy hipersensible)
      yo me centraba en lo bueno q es q ya ha pasado!! y quizá pareció que no me importaba nada, aunque era más para olvidar lo malo y pensar que ya todo va a mejor (y ya estoy yo enrollandome como una persiana)

      mucho ANIMOOOO guapetona 😘
      (y os deseo lo mejooor)

      Me gusta

      • Yo soy de naturaleza optimista y me gusta más centrarme siempre en lo bueno, incluso en esos momentos. Así que no te preocupes que no me ha parecido insensible 🙂
        Y sí, era punción lumbar. Un rollo, maja 😛 Pero pasó. Y él no se va a acordar 😉

        Me gusta

  6. Grandes consejos! Cuando P tenía poco menos de un año fuimos al centro de salud porque llevaba varios días con diarrea, una visita rutinaria de urgencias se convirtió en un ingreso, nos pilló de imprevisto, con el papá fuera y el mayor en el cole… la verdad es que a la preocupación por tú hijo se le suma todo el caos de logística… así que leer estos consejos me hubiera ido de perlas en su momento…. 😉 Me alegro que Tritón ya esté bien! Un besote fuerte!

    Me gusta

  7. Uf… siento mucho que a tu peque le haya pasado esto. Menudo susto al principio que no sabes que le pasa y que le manden ua puncion de pulmon… me pongo en tu piel y yo lo hubiese pasado muy mal.
    Gracias por contar tu experiencia y dar estos consejos tan utiles y valiosos. Espero que Tritón se haya recuperado bien. Un abrazo

    Me gusta

  8. Qué alegría que Tritón este bien!!!
    Me ha gustado muchísimo tu post y me guardo tus consejos, soy de tipo nerviosa y la tensión se apodera de mi con facilidad! Iré practicando para coger carrerilla 😉
    Y totalmente de acuerdo en que el buen trato, una sonrisa y ser amable mueve montañas.
    Un abrazo!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s