Queridos hijos: Hoy he vuelto al trabajo

Queridos hijos,

Este lunes he vuelto a trabajar. Quizás por eso veis a mamá un poco más triste. Siempre te avisan, incluso cuando simplemente te vas de vacaciones, de que es mejor que no vuelvas un lunes. Que vuelvas a mitad de semana, y así se te hace más corto el primer impacto. Y lo pensé… Pero es que no quise pensarlo. No quise dedicar ni un minuto a plantearme cómo sería mi vuelta al trabajo.

Ya sabéis que mamá casi siempre está sonriendo. Bueno, a veces también grita, ya os lo conté cuando os dije que conseguíais sacar lo mejor y lo peor de mí. Pero últimamente he estado más intranquila. Algo pasaba, y vosotros lo notabais. Y, ¡cómo sois los hijos…! Cuando notáis que algo es distinto, reaccionáis a veces poniéndolo más difícil, ¿eh? Pero es normal. Es que no os gustan los cambios. A los niños no les gustan los cambios. Por eso hemos intentado hacerlo todo lo más gradual posible para vosotros. Cada cambio en la rutina, dicen, son diez días de adaptación. Os hemos dado ese margen. A vosotros sí. Yo aún me siento inadaptada.

Este lunes he vuelto a trabajar. He madrugado más, pero eso no me ha dolido. Me ha dolido salir de la cama mirando a mi bebé dormido y sabiendo que luego no pasaría la mañana con él. Me ha dolido entrar en la habitación de mi niño mayor y recordar que hace meses, ese era uno de mis momentos favoritos del día. Arroparle (¡Por fin me dejas! ¡Te ha costado casi 3 años!), oler su pelo, acariciar su cara, darle un beso. Decirle que le quiero. Salir por la puerta… Decirle adiós.

adios

Despedida. En la oscuridad. A hurtadillas.

Hay una sensación indescriptible, biológicamente desgarradora, cuando dejas a tus cachorros por primera vez en un lugar y te alejas en dirección contraria. Si escuchas con atención, tu cuerpo te grita: “¡Eh! ¡Te has equivocado! ¿Estás loca? ¡Vuelve! ¡No los dejes ahí!”. Un pellizco fuerte, muy fuerte, en el estómago. Respirar. Respirar y seguir adelante.

Ya en la oficina he conocido caras nuevas (¡cuántas cosas cambian en 6 meses!) y me he reencontrado con las caras conocidas (benditas caras conocidas). Pero ha habido otro reencuentro, esta vez con mi “amigo”, El Extractor. Cuánto tiempo, colega. Hoy sí que me has hecho falta. Cuántas veces me he acordado de mi bebé… Las que somos o hemos sido madres lactantes sabemos lo que es eso. ¡Cómo es el cuerpo humano! Cuando fluye la necesidad, ahí sí que es más fácil volver a tratar contigo.

La verdad es que todo era raro en la oficina. Extrañamente igual, pero lejos, muy lejos, en mi memoria. Incluso esa pantalla. Tan… ¿vertical? Y ese teclado. Tan… ¿ligero? La impresora es nueva. El baño es el de siempre. Y el espejo. Y esa mujer que se mira, es igual. Pero ahora tiene un hijo más. Y piensa en él. En que quiere volver a casa… Pero hoy no quiere llorar. Ya lo lloró todo al volver de su primera baja. Esta vez, ante la pregunta: “¿Cómo estás?”, responde “Bien…” y acto seguido se echa a reír. Todo el mundo entiende.

Os he recogido (ay, esas rutas en coche de la bimaternidad moderna…). Os he abrazado. Mi niño mayor, tú me lo has puesto fácil, con tu carrera alegre, tu sonrisa sincera y tu pelo alborotado. Mi bebé, tú parecías enfadado. No me mirabas, no me sonreías… Hijo, no he tenido más remedio… O sí, pero quizás soy una egoísta (una mala madre de manual), ¿no me lo vas a perdonar? Has estado tan serio… ¡Te has reconciliado antes con la teta que conmigo! Bueno, no te lo tengo en cuenta: tus carcajadas desdentadas después de la pitanza lo compensan todo. También lo compensa veros juntos otra vez. Quereros tanto. Querernos en familia.

reencuentro

Reencuentro. Porque ellos también se separan.

Dicen que hay que dar 10 días a las nuevas rutinas. Prometo ser paciente. Prometo disfrutar del frío de la mañana. De la sensación de no cargar con nada más que con mis cosas. De hablar de cosas distintas. De ser vuestra madre… Lejos de vosotros.

No prometo no pensar en la charla animada de mi niño o en la mirada curiosa de mi bebé. No prometo no echaros de menos. No prometo no llorar. Pero intentaré no estar tan blandita como hoy. O, como dice Bart Simpson, no prometo que lo intentaré, pero intentaré intentarlo.

Os quiero. Más que a todo. Más que a nada.

Por favor… Sólo os pido una cosa. Haced caso en esto a mamá. Por favor, por favor, por favor… En mi ausencia, pequeños, sonreíd. Por favor… En mi ausencia, hijos míos, sed felices.

Firmado: Mamá.

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40 comentarios en “Queridos hijos: Hoy he vuelto al trabajo

  1. Mis niños se han tenido que adaptar a bajas, trabajo, paro, vuelta a trabajar… protestan y lo ven injusto. Pero se acostumbran. Que conste que yo tambien protesto y lo veo injusto porque quiero estar con ellos tanto como ellos conmigo. Pero es algo que no podemos cambiar. Solo habituarnos. Te entiendo.

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  2. Jooo guapa me has hecho llorar, es revivir lo que sentí cuando regresé al trabajo con bb Javi de un año, recordé esa carita de enfado y gusto a la vez, de notar cómo me daba más besos y abrazos por los que no me daría mientras estuviéramos separados. Eres muy fuerte y todo como dices es por ellos y ellos lo saben y más aún lo sabrán cuando sean mayores y lean estas palabras que les has dedicado.

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  3. Buffff, niña, qué bonito y qué “desde dentro”, puletera, se me han caído las lagrimillas. Recuerdo cuánto lloré cuando tuve que dejar al mayor para volver al trabajo ¡era tan pequeñito! Con el segundo he tenido la suerte de poder dejarlo ya con el añito y solo unas horas y de disfrutarles luego mucho pudiendo quedarme en casa… Ánimo… Date tiempo (10,15 o 30 días), volverás a encontrarte y los sentimientos no estarán tan a flor de piel. Ya lo sabes. Un besote y ¡pa’lante!

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  4. Julia que bonito! Me he emocionado muchísimo. Cuando dejas a tu bebé para ir a trabajar es de las sensaciones más duras que conozco, y eso que yo estuve con él hasta el año. Y es que, como dices, tu cuerpo, tu mente y toda tú te pide que vuelvas y te quedes con él. Mucho ánimo, al final se va llevando mejor. Un abrazo.

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  5. Aiish Juliaaa q bonito quentus hijos puedan leer estas palabras llenas de amor!!! Y amiga que te voy a contar yo,
    Pues que no me he podido sentir mas identificada!!! Mils gracias por compartir!!! Besoteees y animo con esos 10’dias o los que hagan falta!!! 😘

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  6. Había oído “hablar” de este post, lo tenía guardado para un momento de calma, como ahora que es la hora de comer y aunque soy muy comilona, prefiero aprovechar este momento para leer los post que tenía guardados, como el tuyo…Tengo que confesar que he tenido que dejar de leer en “Quereros tanto. Querernos en familia” Estoy en un despacho con más personas y estoy empezando a llorar. Me he metido totalmente en tú cuerpo y he sentido todo eso que sentí en mi reincorporación laboral. Aix madre, este es uno de esos post escritos desde dentro y que llegan a lo más hondo. Tengo que dejar de escribirte porque voy al baño, a llorar.

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  7. Pingback: Vuelta al trabajo: ¡Primera semana superada! | Bebé a Mordor

  8. Identificada al 100%. Que gran verdad!! Totalmente te sientes así al menos yo. En fin esa es la realidad de la madre trabajadora!!
    Pero la tristeza que se siente al dejar al bebé atrás es inmesa!
    Una carta preciosa Julia! !!!

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  9. Pingback: Despecho: La última teta | Bebé a Mordor

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