Confieso que, cuando era pequeña, me llamaban mucho la atención los puzles, pero tenía pocos (por no decir ninguno). Unos primos míos, mayores que yo, tenían en su casa varios, enormes y con piezas muy chiquititas, enmarcados, y me fascinaban. No recuerdo el número de piezas que tenía el primer puzle que me compré yo, pero sí recuerdo que era de una imagen maravillosa del ilustrador Luis Royo. Me resultó difícil de hacer, eso también lo recuerdo.

Cuando tienes hijos, una de las cosas que te dicen en todas las apps y revistas de maternidad/paternidad es que uno de los juguetes más recomendados a partir de ciertas edades son los puzles. Y además es algo que, cuando vas a las tiendas especializadas, ves por doquier. Así que supones que debe ser bueno. Pero, ¿por qué exactamente?

(Por cierto: en castellano se escribe puzle, con una sola z. Sé que se ve muy raro, lo siento, pero es que puzzle es en inglés. De nada. Fdo: Mordorpedia).

BENEFICIOS DE LOS PUZLES

  1. Psicomotricidad fina: Para coger las piezas, levantarlas de la superficie (¡que no es fácil, ¿eh?!) y encajarlas en el hueco correspondiente (encajarlas… empujarlas… meterlas a presión aunque no quepan ahí… whatever), los niños deben hacer la famosa pinza digital (la que se hace entre el dedo pulgar y el índice). Esta práctica, que por sí sola ya colabora a crear nuevas redes neuronales al frenético ritmo al que lo hacen en el cerebro de los más peques, les ayudará no sólo al inicio de la lectoescritura más adelante sino a tener autonomía al poder manejar comida, subirse cremalleras, etc.
  2. Coordinación ojo-mano: Lógicamente, pareja a la motricidad, va la coordinación óculo-manual que requiere que el cerebro del enano acierte a mover su extremidad superior a los lugares en los que pretende el niño situarla. Sí, el cerebro de estos enanos tiene mucho curro. Por eso les viene genial practicar constantemente, y jugar es siempre la forma de aprender.
  3. Visión espacial: Cualquier rompecabezas de este tipo mejora la habilidad de encontrar siluetas similares (una pieza con su hueco correspondiente), así como de seguir formas y líneas que conformen un continuo. El razonamiento espacial es, a priori, uno de los mejores predictores de capacidades para la ciencia y las matemáticas. Eso sí, por favor, no les pongáis a hacer puzles como “deberes” para que luego no suspendan mates. Esto es un juego y puede no gustarles. Hay muchos otros. ¡Será por juegos!
  4. Razonamiento lógico: El simple hecho de empezar a pensar que una pieza va al lado de otra porque el color y la línea encajan a ambos lados implica un razonamiento lógico muy útil a corto y largo plazo.

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    Postureo. El Dragón pasa del modelo.
  5. Estrategias de resolución: Hay niños que utilizan el modelo de la imagen completa del puzle (lo cual tiene aspectos positivos) y niños que no. El Dragón nunca los ha querido utilizar, por lo que resuelve estos problemas con otras estrategias. Por otro lado, hay niños que empiezan montando el borde y, a partir de ahí, construyen el resto. Otros niños lo hacen al contrario o separan por colores. Todo es válido (aunque a los mayores nos entren los nervios cuando no coincide con nuestra forma de hacerlo, que obviamente es la buena…).
  6. Concentración y relajación: Esto no siempre pasa, porque hay niños a los que no les gustan los puzles (y no pasa nada), pero a los que sí, con mucha frecuencia, ponerles un puzle delante es asistir al milagro de ver un torbellino, poseído por el hijo del demonio de Tasmania y el Correcaminos, dejar de dar vueltas y calmarse hasta llegar a un estado zen (¡e incluso en silencio!).
  7. Memoria y autoestima: Los niños nos sorprenden con su capacidad de aprendizaje y su memoria y, a veces, al darles un puzle, la tercera vez ya lo hacen de carrerilla. No corramos a cambiarlo por otro puzle nuevo que vuelva a ser un reto y les cueste trabajo de terminar. Dejarles ejercitar su memoria es algo que les va a venir bien y, además, ayudará a reforzar la confianza en sí mismos por lo genial que les sale. Y reforzadles, decidles que está bien. Aunque hayan tardado mucho. Aunque no lo hayan completado. Aunque os comáis las uñas y os palpite el TOC por tener que guardar un puzle incompleto…
  8. Habilidades sociales: Con mucha frecuencia, los puzles se hacen en compañía, o bien de los papás o de los hermanos. A nosotros el Dragón nos pide ayuda muchas veces (aunque sea para que le recordemos al Tritón que las piezas no son comestibles). Así, como casi con cualquier juego con ellos, estamos fomentando la cooperación y el trabajo en equipo, además de sus habilidades de comunicación para que nos transmita qué es lo que nos pide (u ordena) que hagamos.

NÚMERO DE PIEZAS Y TAMAÑO SEGÚN EDADES

Voy a empezar este apartado con una frase que tengo ya automatizada: “No hay una respuesta mágica porque cada niño es un mundo y vosotros les conocéis mejor que nadie para saber qué les puede ir mejor”. Dicho esto, sí que es cierto que, en lo relativo a puzles, siempre que al niño le guste hacerlos (que no siempre es así, insisto, y no pasa nada, no hay que obligarles, ya les gustará otra cosa igual de beneficiosa y molona o incluso más), tienden a sorprendernos.

Con ayuda, los peques captan con bastante rapidez la mecánica del juego y pueden hacer puzles con una dificultad mayor de lo que pensamos. Aquí una pequeña guía (orientativa y muy aproximada, no me lancéis piedras si vuestros niños no encajan aquí) del número de piezas y tamaño por edades:

  • Menos de 2 años: Puzles grandes de 2 piezas o de 3 piezas, o bien puzles de siluetas que les ayudan a reconocer patrones y formas y a encajar (mejor si tienen “asa” como este de Diset, que es justamente el que usábamos en casa). Por cierto, los de siluetas, mejor de madera (juguetes de madera en general, bien; plástico, cuanto menos, mejor). Los de 2-3 piezas aseguraos de que sean de cartón gordo. Del que resiste kilos de babas para los niños a los que la fase oral les dura más (o para los que tienen hermanos pequeños babeadores profesionales).
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Luke olisqueando el puzle duo de Djeco y el de siluetas de madera de Diset
  • 2-3 años: Puzles de 4-12/16 piezas grandes. Al principio los de 12/16 piezas los haréis vosotros, obviamente, pero os aseguro que, con la fantástica memoria infantil y a base de repetición (la extenuante repetición infantil), con el tiempo acaban haciéndolo ellos. Si les gustan los puzles, enseguida se le quedan cortos los de 2-4 piezas, aunque, eso sí, les van a seguir gustando. Una idea en este sentido es hacerse con “packs” que venden directamente de puzle infantil 4 en 1, con cuatro rompecabezas de 4, 6, 9 y 12 piezas (por ejemplo). Nosotros tenemos varios de esos y fueron de los regalos estrella de este último año (de los 2 a los 3 años).
  • 3-4 años: Puzles de 12-25/30 piezas medianas. A partir de aquí sí que depende mucho de la habilidad del niño el que pueda hacer puzles de más piezas o menos. Al Dragón le regalaron uno de Star Wars de 48 piezas con 2’5 años y le gustó tanto el tema (orgullo maternal friki máximo) que, a los 3 años, ya era capaz de hacerlo él solo. Pero no es lo habitual. Sin embargo, aquí sí me parece interesante remarcar la importancia de la imagen que tenga el puzle. Cuanto más interesante les resulte, más motivados estarán para jugar con él y completarlo. Ahora os cuento un truquillo al respecto.
  • 4-5 años: Puzles de 25-50 piezas medianas. Y, en adelante, lo dicho, depende muchísimo de la habilidad del niño, del interés que tenga por este tipo de rompecabezas, de la motivación por la temática del dibujo, etc.

TEMÁTICA DE LOS PUZLES

Respecto a la imagen, para el 2º cumpleaños del Dragón nos pasó que no encontramos ningún puzle de temática friki apropiado para su edad, lo cual fue, debo reconocer, un poco frustrante. Para el tercer cumpleaños no nos ha pasado eso porque (atención, truco) acudimos a una empresa que hace puzles infantiles personalizados.

Si os digo que tardé más (mucho mucho más) en pensar qué imágenes ponerle a los puzles que en pedirlo y recibirlo, no os miento. Pero es que, sinceramente, me hacía ilusión que fuera algo que eligiéramos nosotros. Podía haber optado por coger alguna foto de familia, pero decidí tirar por la educación frikigenia y pedí uno de Marvel, uno de Little Big Planet (su primer videojuego), uno de Star Wars y uno de Super Mario Galaxy 2.

Aunque cumplía 3 años, conociendo al Dragón se los pedimos de 30 piezas de madera. Exitazo. Y la calidad la podéis ver en las fotos:

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Los cuatro fantásticos… digo… Los cuatro puzles frikis personalizados. Molan, ¿eh?
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Detalle de una de las 30 piezas de madera del puzle personalizado de Little Big Planet.

En conclusión, yo estoy encantada con los nuevos puzles ¡y los que vendrán! Al Dragón le encantan y el Tritón heredará los más resistentes (Ley de la Evolución Fraternal). Y, con suerte, algún día haré aquel primer puzle que me compré yo de Luis Royo con alguno de mis hijos (si lo encuentro, porque ni idea de dónde está).

Julia Iriarte (Juls)
Psicóloga, friki y madre de dos hijos, dirijo la web BaM! Ocio Alternativo Familiar, donde los juegos (de mesa, rol y videojuegos) forman parte de mi trabajo diario. Además, imparto formaciones y talleres a familias y docentes y soy psicóloga especialista en juego en Ludia Asesoras y en el estudio de diseño de juegos de rol y narrativos All the Little Lights. También soy socia fundadora de la Asociación Ludiversia, administradora en el grupo El Pequeño Rincón de los Juegos de Mesa y creadora y coordinadora de Efecto Lúdico, espacios donde compartir los múltiples beneficios de los juegos a nivel personal, pedagógico, motivacional y social.

13 COMENTARIOS

  1. Yo tengo claro que los puzzles son muy beneficiosos tanto es así que a mis pues se los hemos puesto por delante desde que eran bebes y siempre les han gustado. De hecho siguen haciéndolos y nos los sigues pidiendo. Por cierto pedazo de post el tuyo!!. Que currada mas grande y muy interesante. A compartir 😉

  2. Que chulos los puzles!! Nosotros tenemos el de las cuatro estaciones de Alphonse Mucha de tropecientas mil piezas y que tardamos un montonazo en hacer colgado en el salón. después de hacerlo tuvimos que deshacer y pegar piedrecita por piecita para hacernos el cuadro, pero valió la pena porque queda increíble. Por algún lado debe estar el del beso de Klimt con le que pensábamos hacer lo mismo, peor me quedé embarazada y ya… nada. A ver si en nuestra segunda juventud jajaja
    Los de Dragón son una pasada. Aquí tenemos un amante de los puzles y un detractor que no coge uno ni loco. Ains que penita…

    • Tú ya sabes que cada niño es distinto (qué te voy a contar, que tienes qué comparar), pero mujer, quizás pronto podáis hacerlo, ¿no? Eso sí, necesitaréis un espacio libre de niños… A ver cómo se os da eso. xD

  3. Qué gran artículo, me sirvió para comprarle a la peque que tiene tan sólo 4 años.
    El problema está en la grande ya que en no explicas cuántas piezas necesita. He encontrado este artículo por si os pasa a alguien como a mí

    Muchas gracias Julia por la información

    • ¡Hola, Jesús Juan! A partir de cierta edad, es muy difícil establecer el criterio de número, porque depende muchísimo de sus habilidades, por lo que ya estaríamos en probar y tratar de adaptarnos y ayudarle si lo necesita. ¡Muchas gracias por tu comentario!

  4. hola yo tengo un hijo de dos años 9 MESES y el ya esta armando los rompecabezas de 100 piezas, empezó con el de 30 luego de 50 y ahora puedo decir con orgullo que arma el de 100 piezas y eso lo relaja totalmente aunque a esa edad ya siente algo de frustración cuando una pieza no encaja donde el quiere, pero le digo que siga intentando se calma y busca donde va, lo mejor a sido que arme rompecabezas me siento muy orgullosa de mi hijo

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