Hace unos meses, el Dragón (4 años) y yo entramos en una mercería de camino a la escuela infantil del Tritón a preguntar por una tela. A él le llamaron la atención los colores de las cremalleras colgadas, se acercó, me llamó y me dijo que quería comprarse “esa cremallera roja”. Le contesté que no había cogido la cartera (era cierto) y le propuse que, si quería, podíamos hacerle una hucha para comprar esa cremallera. Preguntamos el precio. 45 céntimos costaba.

Y así lo hicimos. Durante varias semanas le fuimos dando (de manera algo desordenada) varias monedas de distinto valor y las fue acumulando y sumando hasta que un día llegamos a 49 céntimos. Estaba encantado. Había ahorrado y había conseguido el dinero para comprar su cremallera roja (“¡Y me sobran 4 céntimos, mamá!”). Fuimos a la mercería, la cogió, la llevó a la caja y la pagó. Teníais que ver su cara. Estaba exultante. Feliz. Salimos de la mercería, miró la cremallera y dijo: “¡Ahora se la voy a regalar a mi hermano!”.

Porque los niños… son así.

Experiencia de la cremallera roja y monedas

En este artículo vamos a hablar de dinero (y de por qué parece estar mal visto hacerlo), de paga sí o paga no y, el próximo día, dejaremos también una serie de recomendaciones y desrecomendaciones de juegos para educación financiera en niños y adolescentes.

CÓMO HABLAR DE DINERO CON TUS NIÑOS

El pasado 4 de octubre, Caixabank presentó en Madrid el primero de los vídeos de la campaña #DeTúaTú (me arroba que pongan tildes en el hashtag… gracias por el detalle, Caixabank). Pues bien, Madresfera nos invitó a algunas personas a asistir a dicha presentación y, la verdad, me alegré, porque llevaba un tiempo queriendo hablar de este tema en la web (sobre todo a raíz de la experiencia de la cremallera roja con mi Dragón). El vídeo en cuestión es este. Tomaos 3 minutos para verlo, que se hace corto y es útil:

EL DINERO COMO TEMA TABÚ

Después de ver el vídeo, varias ideas me vinieron a la cabeza. Allí estuvo Jordi Martínez, autor del libro “Finanzas para frikis” (¡muy apropiado para esta web!), quien nos transmitió también su opinión como experto en Educación Financiera. Una de las cosas que quedaron claras desde el principio es que nos parece que hablar de dinero es un tema tabú. El motivo, parece, es porque, en muchos casos, el dinero está asociado con la avaricia o, en otros casos, con la sensación de pobreza. Con sentir que una persona es valorada con respecto a otras en la sociedad en función del dinero que tiene o el que gasta.

En este sentido, el vídeo de Caixabank venía a decir algo muy interesante, y es que es interesante hablarle a los niños del dinero como algo que no es malo… pero tampoco bueno. Es simplemente una herramienta cómoda con la que dar un valor a las cosas para no tener que hacer trueque todo el tiempo. Y, eso sí, ese valor se da a cosas que, sin duda, no son las más importantes. Uno no vale lo que gana. Repetimos: uno no vale lo que gana. Así que, ¿por qué deberíamos avergonzarnos o temer hablar de dinero con nuestros niños y adolescentes? Parece ser, de hecho, que la tendencia podría ser que cada vez los chicos tienen un poquito más de conocimiento que el que teníamos nosotros a su edad.

DINERO Y ESFUERZO

Aunque de una manera muy rudimentaria, con esta experiencia de la cremallera roja que tuvo mi hijo mayor, fue aprendiendo lo que implica el concepto de ahorro y que, cuando compramos algo, debemos ser conscientes del tiempo que lleva ahorrar para comprarlo. Debemos entender que los caprichos cuestan un dinero y, ese dinero, cuesta un esfuerzo ganarlo. Que sus padres trabajan y que, trabajando, es como ganan dinero, es algo que debemos hacerles saber, pero de la manera más práctica posible. No como un concepto etéreo, sino como algo real.

Este verano, cuando apenas nos quedaba una semana de viaje por Malasia y Singapur, le explicamos a los niños (al mayor, sobre todo, porque el pequeño acababa de cumplir 2 años) que el viaje terminaría en pocos días. Se ve que se lo estaba pasando bien, porque la idea le mosqueó un poco y preguntó que por qué no podíamos seguir viajando más semanas. Le explicamos que el viaje costaba mucho dinero y que se nos estaba acabando el dinero que habíamos guardado para ese viaje. Por un momento se asustó al pensar que nos íbamos a quedar sin dinero, pero luego le hicimos comprender que el dinero hace falta para muchas cosas (hipoteca, transporte, comida, agua, luz…) y que hay que saber administrarlo. Desde ese día, empezó a preguntar los precios de lo que comprábamos.

RESPONSABILIDAD SOCIAL Y APRENDIZAJE

Existen varios juegos que vienen muy bien para entender el concepto de “ganar dinero”, así como el del precio de las cosas, y hablaremos de ello en otro post. De ese tipo de juegos se desprende un aprendizaje emergente, el cual surge de las dinámicas de juego.

Por otro lado, es interesante, en ese sentido, hacer ver a niños y adolescentes, cuando compramos con ellos, cuánto cuesta cada producto. Hacerles comparar precios para el mismo producto. Hacerles revisar la cuenta en los restaurantes… (siempre acorde a su capacidad relativa según su edad). A fin de cuentas, todo ello son oportunidades de aprendizaje incidental. Aprovechémoslas.

Y, por supuesto, ya que somos su modelo, antes de comprar algo, valoremos si nos hace falta o no. Un poco lo que os comentaba sobre el “Keep Calm & Piensa lo que compras“. Mirar precios, comparar con lo que ya tenemos, revisar si podemos reutilizar algo nuestro o pedírselo a otra persona. En definitiva, no ser víctimas sino responsables en este sistema, porque ellos aprenderán de nosotros.

¿DEBEN TENER UNA PAGA LOS NIÑOS?

En casa llevamos tiempo planteándonos si los niños deben tener una paga o no y, también, si ésta debe estar asociada a trabajos en la casa o no. Hay un debate a este respecto y, después de valorarlo, mi posición es la siguiente:

  • La paga ayuda a los niños a entender el mundo en el que vivimos. La paga es un asunto práctico. Implica un aprendizaje constructivo. Implica manejar un dinero controlado (porque la cantidad se la hemos dado nosotros) en un entorno que debe ser más o menos controlado que es el mundo físico en el que viven (en este caso, parece importante no permitir cuando son pequeños que tengan acceso a tarjetas de crédito y demás dinero “virtualmente infinito”, ¿no?). No proporcionarles acceso a una herramienta que va a tener relativa importancia en el resto de su vida puede limitarles en conocimiento práctico del mundo.
  • La paga les ayuda a hacerse responsables de algo. En este caso, van a recibir un dinero con una frecuencia determinada y deben saber dónde guardarlo, qué objetivo ponerle a ese dinero (gastarlo o ahorrarlo y, en este caso, si es para comprar algo más adelante o es para un “por si acaso”), cuándo sacarlo, etc. En el caso de que se equivoquen invirtiendo el dinero en algo que a nosotros nos parece poco relevante, hay que tener en cuenta que si les damos un dinero es para que ellos lo administren como crean conveniente y hay que dejarles equivocarse. En ese sentido, os recomiendo leer este artículo de María Jesús Campos donde habla sobre el aprendizaje de los errores.
  • La paga es una herramienta de aprendizaje, pero no necesariamente es un “pago” por un trabajo -a pesar de su nombre-. Me explico. Yo le daré dinero a mis hijos no porque hayan hecho los deberes o las tareas de la casa, porque eso han de hacerlo siempre (lo de los deberes es discutible) independientemente de que haya paga o no. Ayudar a poner la mesa o recoger su cuarto es una cuestión de convivencia. La paga sirve para que se relacionen con el mundo comercial y financiero que tienen cerca y aprendan a entenderlo, a gestionarlo y a administrarlo.

CUÁNDO, CUÁNTO Y CON QUÉ FRECUENCIA

A partir de los 6-7 años, cuando los niños comienzan a hacer sus primeros cálculos mentales y, sobre todo, cuando tienen el concepto de tiempo más controlado, es un momento apropiado para comenzar a mencionarles la paga. Si encontráis un momento apropiado antes, podéis valorarlo, y, de la misma manera, si veis que con esa edad aún no están preparados, podéis esperar. En mi caso, como os he dicho, para la experiencia de la cremallera roja hicimos una especie de hucha ad hoc. De momento, no vemos necesidad de que tenga una paga, ni siquiera probablemente tenga capacidad con 4 años para administrar algo así. Hay que ser realistas. Nuestros niños son muy listos, sí, pero que el cálculo mental y el concepto de tiempo y plazos lo tienen, a esas edades, muy poco controlado.

Respecto a la cantidad, la paga no debería ser tan baja como para que no les permita acceder a nada que les interese. ¿Cuánto cuesta lo que suelen pedir? ¿Una bola de 1€ de una máquina? ¿Un juego de mesa de 12€? ¿Un videojuego de 50€? Tampoco la paga debe ser de una cuantía tan alta como para no tengan necesidad de priorizar. Lógicamente, también, la paga irá aumentando, de una cantidad muy pequeña semanal y para gastos puntuales para niños hasta una cantidad algo mayor, ya mensual y para gastos tanto puntuales como continuos para adolescentes (12-13 años y más).

Hay gente que se preocupa, cuando son más mayores, por que la paga les permita acceder a cosas que nos preocupen. En ese sentido, es interesante saber cómo emplean ese dinero o debemos intentar, una vez son más mayores, que sean responsables y que, o bien nos lo cuenten, o bien tengamos la tranquilidad de que lo están empleando bien. Si nos preocupa que se lo gasten, por ejemplo, en drogas, no tiene sentido no darles paga por eso. Tendremos que buscar solución al hecho de que temamos que lo gasten en drogas. (Aquí viene bien el chiste de que si tenéis miedo de que lo gasten en drogas, podéis engancharles a los cómics y las cartas Magic… así seguro que no tienen dinero para drogas…).

CONCLUSIÓN

El vídeo de Caixabank no deja de ser una llamada de atención sobre una carencia que muchas personas en la sociedad actual parece tener: falta de educación financiera. Y es que no podemos dejar de lado que el mundo en el que vivimos requiere de controlar las finanzas personales y entender, al menos un poquito, la micro y la macroeconomía. No la asignatura, no. Lo que implica de verdad.

Así como el vídeo me parece de lo más acertado para animar a las familias a hablar de dinero con sus chavales, creo que una forma de llevarlo a la práctica, además de la paga, la hucha y la cuenta corriente infantil (que lógicamente ayuda a tener más conocimiento sobre finanzas desde más temprano), es a través del juego. Ensayar decisiones en ese círculo mágico que nos provee el juego, gestionar recursos que normalmente no podríamos, nos hace interiorizar conceptos que, de otra forma, nos resultaría muy difícil. Juguemos más. Aprendamos más. Es el momento.

Julia Iriarte (Juls)
Psicóloga, friki y madre de dos hijos, dirijo la web BaM! Ocio Alternativo Familiar, donde los juegos (de mesa, rol y videojuegos) forman parte de mi trabajo diario. Además, imparto formaciones y talleres a familias y docentes y soy psicóloga especialista en juego en Ludia Asesoras y en el estudio de diseño de juegos de rol y narrativos All the Little Lights. También soy socia fundadora de la Asociación Ludiversia, administradora en el grupo El Pequeño Rincón de los Juegos de Mesa y creadora y coordinadora de Efecto Lúdico, espacios donde compartir los múltiples beneficios de los juegos a nivel personal, pedagógico, motivacional y social.

3 COMENTARIOS

  1. Me encanta este artículo, esta es una de las razones por las que actualmente me estoy dirigiendo a la educación.
    Lamentablemente la única crítica, y no a vosotros, es la propia falta de educación financiera de los adultos.
    He trabajado en banca durante 14 años siempre en oficinas y con todo tipo de clientes y es realmente increíble la falta de conocimiento financiero por parte de la gente. Da igual su estrato social tanto en “ricos” como en “pobres” hay un desconocimiento atroz.

    • Efectivamente, es lo que tratamos de buscar: que las familias comprendan la importancia de ese aprendizaje para su vida. Formar un pensamiento crítico, no dejarse engañar ni dejar que otros tomen decisiones por uno, sin pensar.
      Gracias por tu comentario.

  2. Es un tema en el que tengo una dualidad de opiniones. Por una parte el valor de la paga da a una serie de aprendizajes como el ahorrar y el esfuerzo a “ganar” ese dinero. Pero, por otra parte no me gusta lo que usan bastantes familias de tener paga a cambio de hacer las labores del hogas (hacerse la cama, poner la mesa…). En mi opinión en casa todos tinen que colaborar, y no a cambio de dinero, deben hacerlo porque es su respinsabilidad. Tampoco me gusta dar la paga a cambio de sacar buenas notas. Hay que aprovar la enseñanza obligatoria porque es su responsabilidad. Es por eso, por lo que veo multiples beneficios en tener y gestionar una paga, pero no acabo de ver de donde es el mejor lugar para ganar ese dinero.

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