Ha llegado ese día especial que habías estado planeando para ella. Te has leído todos los artículos de “Mi niño no me lee nada” y un par de libros recomendados. Se te ha quedado grabada esa aparentemente contradictoria máxima de no le compres libros y has decidido acompañarla a la librería de tu barrio, esa que tiene un librero muy majo que escribe artículos en un portal de ocio familiar.

Libreria de Sant Cugat El Celler de Llibres.

Entras convencida de que, en unos minutos, saldréis de allí con el libro perfecto para ella, el que hará que se convierta en una ávida lectora y te quite este sinvivir del corazón. Pero…

Al entrar por la puerta, te ves asaltada por centenares de títulos diferentes. ¡Hay tanto dónde escoger! Y te asalta una nueva angustia. ¿Y si no escoge el libro adecuado? ¿Y si es demasiado sencillo o demasiado difícil? ¿Y si el tema que ella escoge no es adecuado para su edad? ¿Y si no encuentra lo que busca?

¿Y si nos dejamos de preguntas y empezamos a buscar soluciones?

ANIMACIÓN A LA LECTURA: SELECCIONAR TEMAS

Lo primero que debemos considerar son las temáticas que le interesan. Ayúdala a encontrar unos cuantos libros en las estanterías sobre los temas que le gustan. Seguro que hay un buen montón. ¡Hay libros sobre casi todo para todas las edades!

Pero no le des el libro. Muéstrale unos cuantos y deja que ella escoja. O, mejor aún, déjala que se pierda entre las estanterías. A lo mejor descubre nuevos temas, nuevos intereses que ni te imaginabas que pudieran parecerle atractivos. 

Aunque, claro, a lo mejor no todos los temas te parecen bien. Es posible que determinados asuntos te parezcan poco apropiados para su edad. Que consideres que aún es joven para leer sobre esos asuntos o incluso que vayan contra tus creencias y valores. Es difícil que haya un libro en la sección infantil de una librería o una biblioteca que no sea realmente adecuado, pero alguno puede parecértelo.

Con las y los adolescentes, el tema ya se complica sobremanera. Hay que unir a las incertidumbres anteriores las características tan especiales de esa edad: el enfrentamiento a la autoridad, el aparente desinterés por todo aquello que a ti te parezca interesante, la postura de absoluta indiferencia (o incluso desprecio) por cuanto no esté relacionado con su grupo.

Es un momento de tensión emocional para esa carita que se va llenando de acné y ese cuerpo que va creciendo a tirones. No desesperes. Ahí dentro, en el fondo, bien escondida, sigue estando esa persona ávida por descubrir nuevas emociones. Y si escoge ese libro romántico adolescente que te han dicho que tiene alguna escena un poco subidita de tono, no te preocupes. O si le da por leer la biografía o reflexiones del streamer de moda. No pasa nada. Está leyendo.

Si sucede eso, ante todo plantéate si no deseas acompañarla en la exploración de ese tema. Si decides que no, que no es el momento, siéntete libre de decírselo. Explícale que no te gusta ese libro para ella en este momento y situación. Que tal vez cuando sea un poco más mayor lo entenderá mejor. Evidentemente, la educación de tu hija o tu hijo es una cuestión de elección personal tuya y eres tú quien debe decidir sobre qué valores la educas.

Tampoco es cuestión de ser la Inquisición, claro. Algunos temas absolutamente normales para los niños (como por ejemplo, todo lo relacionado con el descubrimiento del propio cuerpo) muchas veces nos hacen sentir incómodos a los adultos. Pero ¿van realmente contra nuestros valores o son solo el recuerdo de una educación más represiva que la actual?

Aprovecha para cuestionarte y revisar tus planteamientos anteriores. Tal vez sea una maravillosa oportunidad de descubrir juntas nuevas visiones del mundo.

SELECCIONAR LA EDAD

Así entramos en este apartado. ¿Cómo sé qué edad es la adecuada para leer este u otro título? ¿Toca leer el Quijote a los 12 años? ¿Cómo es posible que con 13 le sigan apasionando las aventuras del ratón ese que hace de todo y tiene las páginas de algunos de sus libros perfumadas con distintos olores? ¿No debería haber superado ya las aventuras infantiles y empezado a leer ya a Homero?

A ver, ante todo, mucha calma. Cada persona es única e irrepetible. Y cada uno tiene sus procesos madurativos. Si se siente segura aferrándose a las lecturas que en los últimos años le han dado ese refugio que necesitaba, pues eso es lo que necesita ahora y ya está. No le demos más vueltas. Dale su tiempo y dará el salto a otras literaturas antes de lo que te imaginas.

Existen toda una serie de guías de lecturas recomendadas para determinadas edades. Tienes las oficiales, que son esas listas de libros recomendados que te envían desde el cole, normalmente en verano, con la indicación de que debe leer uno de los libros de esa lista. Cuando son las que vienen directas del ministerio o consejería de turno, no suelen valer demasiado la pena. Están hechas desde hace años, con libros descatalogados, ediciones antiquísimas y textos que el redactor de la lista ni siquiera se ha molestado en mirar, en muchas ocasiones.

En algunos casos, las listas han sido redactadas por los mismos profes. En esos casos, la cosa mejora sustancialmente. Los libros suelen estar seleccionados con cariño, pensando en las características del grupo al que se dirigen y teniendo en cuenta todas las circunstancias, dado que son esas mismas profes las que trabajan con la clase cada día.

Finalmente, algunas webs ofrecen propuestas para diferentes edades. Por ejemplo, Club Peques Lectores es una magnífica referencia, pero si buscas por el proceloso mundo de las redes, sin duda descubrirás muchas más.

Pero la mejor orientación está en manos de alguien que se entrega en corazón y alma a este ignoto sendero de exploración de páginas rellenas de garabatos…

HABLAR CON EL EXPERTO

Hay dos tipos de personas expertas que te van a ayudar muchísimo en todo este proceso: las bibliotecarias y las libreras.

En serio, pregúntales. Son gente maravillosa que transmiten su pasión por la lectura de una manera deslumbrante. A menudo, incluso se especializan en temas. Son tu sherpa en el ascenso al temible monte del “amíesquenomegustaleer”.

Tu bibliotecaria, tu librero (por favor, cambiad el género según cada caso particular) es una persona que no solo lee de manera voraz, sino que además está al caso de las últimas novedades, conoce los libros de manera pormenorizada. Viven con y de esos libros.

Así que déjate asesorar y deja que asesoren a tu hija o hijo. Seguro que charlando un rato, saben encontrar esa obra que hará que no quiera soltar el volumen en cuestión. Y lo harán encantadas.

ELLA NO ES TÚ 

Finalmente, a modo de último consejo, es importante recordar que nuestras hijas no son una extensión de nosotras. Tienen sus propias ideas, sus propios intereses, sus propios miedos, angustias, deseos y anhelos. Y a lo mejor a ti te encantaban los libros de Los cinco… Pero, a lo mejor, a ella le parecen sosos y aburridos. Tal vez a ti la fantasía siempre te pareció absurda y sin sentido. Pero, a lo mejor, a ella le apasiona.

Pregúntale por sus gustos, por sus intereses. Acompaña, aconseja, orienta, pero no le impongas los libros que ti te parecen oportunos. Ninguna imposición resulta bien recibida y, lo que es más, suele generar rechazo. Así que siéntete libre de compartir con ella que tal o cual novela te encantó a su edad, o que aquel cómic te fascinaba cuando eras una adolescente. Pero si ella muestra estar más interesada en otros temas, en otros géneros, en otros estilos, déjala volar.

Seguro que alcanza el cielo teniendo una guía tan increíble como tú.

A MODO DE RESUMEN

Para sintetizar un poco, recordemos que tanto los temas como las edades son recomendaciones que nos pueden ayudar a encontrar los libros. Nuestros valores personales y nuestros intereses pueden ayudarnos a acabar de guiar, pero debe ser la lectora la que escoja lo que desea leer. Y que la mejor compañía en el mar de los libros es una librera o una bibliotecaria.

¡Nos leemos!

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