¡Ay! ¿Pero qué he hecho yo mal? Si es que no lo entiendo… ¡Mira que tenemos libros en casa! ¡Hasta enciclopedias y todo! Y dice que no le gusta leer. En cambio, su hermana, con dos años ya leía a Shakespeare.

¡Pero si los hemos educado a los dos de la misma manera! ¿Cómo es posible que la mayor devore libros y la pequeña ni se acerque a ellos? Y mira que se lo digo veces: “Fíjate en tu hermana mayor, ella a tu edad ya se había leído el Ulises de Joyce y El paraíso perdido de Milton”.

Pero nada, que no hay manera. Que no quiere leer. ¡Señor, qué cruz! Y es que ya no sé qué hacer… ¿Por qué no le gusta leer?

COPOS DE NIEVE

mi niño no me lee por qué no lee Imagen PNL1 alt: Image by Latente - CC BY-SA
Image by Latente

¡Cuántas veces habré escuchado yo esas mismas consideraciones por parte de una madre o un padre angustiados porque su vástago no está interesado por la lectura! Realmente lo pasan fatal. Es de esos discursos que escuchamos a menudos los maestros y los libreros. Bueno, y cualquiera que conozca a una madre o padre con esa zozobra.

Pero, antes de examinar a fondo la cuestión, antes de reflexionar sobre por qué no le gusta leer, debemos tener clara una cosa muy importante.

Todos somos copos de nieve.

O, dicho de otra manera: el principio de unicidad. Cada uno de nosotros, como sucede con los copos de nieve, somos únicos e irrepetibles. No podemos compararnos con nadie. Ni compararles. Así que no caigamos en ese error. Cada uno es quien es.

Así mismo, y precisamente por eso, cada persona tiene su ritmo. Cada una aprende cuando aprende. Intentar acelerar o frenar ese desarrollo nunca es bueno. Es una cuestión de tempo, de ritmo de evolución y crecimiento. Centrándonos en el tema que nos ocupa, conozco casos en los que, de manera natural y sin influencia exterior, con cinco años leían sin dificultades. Y también otros en los que necesitaron más tiempo. Y siguen leyendo a día de hoy.

Finalmente, a modo de reflexión final de este apartado. Muchas veces esa angustia por la falta de lectura viene de la creencia de que si no lee, será un fracasado, le irán mal los estudios, no se desarrollará intelectualmente, no encontrará un buen trabajo y acabará en la indigencia, viviendo debajo de un puente y escarbando en la basura para encontrar algo que llevarse a la boca…

¿En serio?

Os aseguro que hay gente muy feliz, plenamente realizada profesional y personalmente, con excelentes sueldos y una vida maravillosa que evitan leer todo lo que no sea imprescindible. Y, al contrario, apasionados lectores que no consiguieron acabar ni la secundaria.

Así que vamos a desangustiarnos y veamos por qué no le gusta leer.

LA GRAN FALACIA

[Imagen PNL2 alt: Image by tizzie - CC BY-NC-SA] por qué no le gusta leer
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No le gusta leer. Lo dice de corazón, convencida, desafiante. No le gusta leer. Lo dices angustiada, sufriendo, desesperada.

A las dos os digo lo mismo: No es cierto.

Es la gran falacia que se perpetúa desde hace muchos años. En realidad, a todas y todos nos gusta leer. Lo que pasa es que algunas o algunos aún no se han dado cuenta.

¿Conoces a alguien a quien no le guste una buena historia? Ojo, que digo una buena historia, no un buen libro. Venga, te dejo un rato para que te lo pienses…

¿A que no?

Y es que, como seres humanos que somos, nos fascinan las historias. Nos hemos tirado decenas de miles de años basando nuestra supervivencia en eso. Nos contamos historias continuamente los unos a los otros. Y cuando no hay de quién escucharlas, nos las contamos a nosotros mismos. Imaginamos lo que pasará cuando vayamos a ese viaje, recordamos aquel momento que disfrutamos, reflexionamos sobre la mejor manera de resolver un problema…

Todo ello a través de un monólogo interior en el que muy a menudo nos narramos historias, creamos nuestro propio relato.

Piensa en una reunión de amigos. La mayor parte del tiempo, la pasamos explicando anécdotas, contando chistes, compartiendo cotilleos, narrando nuestras vivencias, etc. Somos, por naturaleza, narradores. Y nos gusta escuchar historias.

¿Conoces algún niño o alguna niña a la que no le guste que su madre o padre le lea o explique un cuento antes de ir a dormir? Pues eso.

Leer es, sobre todo, descubrir una historia. Y, como nos gustan las historias, nos gusta leer. A todos.

Hala, ya lo he soltado. Ya me podéis llevar a la hoguera. Pero voy a insistir un poco más.

A todo el mundo le gusta leer.

Veamos entonces por qué decimos que no.

LA LEY FUNDAMENTAL DEL PLACER DE LEER 

Ya hemos determinado que escuchar historias nos gusta, nos provoca placer. Y, por tanto, leer nos debe proporcionar placer. Pero ella insiste en que no. Que leer es un rollo. Que no le gusta nada. Y quizás ahí es donde debamos observar una bonita fórmula matemática.

placer de leer disfrutabilidad esfuerzo

La fórmula de la ley fundamental del placer de leer.

Esa fórmula nos dice que si dividimos el disfrute que obtenemos de nuestra lectura entre el esfuerzo que nos supone conseguirlo, nos resultará placentera si el total es igual o superior a 1. Y nos resultará tediosa o desagradable si es inferior a 1.

Veamos un ejemplo con algún adulto presente… ¡Ah! Perfecto, Pablo, tú mismo nos sirves. Explícanos tu ejemplo.

Pues nada, aquí estoy, leyendo este famoso libro: Ulysses, de James Joyce. Es súper importante en la literatura universal, así que debe estar muy bien. Y, además, me han dicho que para pillarlo todo, hay que leerlo en inglés. Pues nada, vamos a ello.

Uffff… Me está costando esto de que falten signos de puntuación. Y, además, tampoco es que esté pasando nada. Y no entiendo estas palabras raras que de tanto en tanto mete el autor. Mira, ¿sabes qué? Paso. Me vuelvo a mi Tolkien de mis amores.

El problema no es que a Pablo no le guste leer. De hecho, devora los libros. Pero la dificultad que le supone entender esa obra es tal, que no está disfrutando. Así que, salvo que la motivación para leerla sea tremendamente alta, abandonará la lectura.

Así pues, quizás antes de plantearnos por qué no le gusta leer debamos observar y pedir consejo sobre si la lectura le supone demasiado esfuerzo. Hay multitud de dificultades lectoras que pasamos por alto. Desde la falta de madurez neurológica, la dislexia, problemáticas con los movimientos sacádicos hasta déficits visuales. Si el esfuerzo que le requiere leer es muy superior al placer que obtiene con ello… ¿Cómo va a querer leer?

LOS INTERESES PERSONALES

Si lo que lee no le interesa lo más mínimo, no va a leer. Y es que, a veces, profes, padres y libreros, con la mejor voluntad, les decimos que lean este o aquel libro porque a nosotros nos parece sublime. Y no nos paramos a pensar en que tiene que escoger ella sus temas.

Recuerdo un caso con un alumno mío hace años. Llamémosle K. Sus padres vinieron a verme desesperados. Adivinad por qué.

– Pablo, ya no sabemos qué hacer. No lee ni que lo maten. Lo hemos probado todo.

– Pues, la verdad, me sorprende. Tiene una ortografía magnífica, sus estructuras gramaticales son muy buenas para su edad. La cohesión y coherencia textuales están por encima de la media. Y eso no suele pasar cuando son poco lectores…

– Pues en serio, no lee nada. No le gusta ninguno de los libros que hemos probado a darle. Ahora, eso sí, cada día se traga como si nada el Mundo Deportivo, el Sport, el As y el Marca.

¡Que no leía…! El único problema de K. es que su pasión era el fútbol. Ese era su tema y entonces sí disfrutaba de la lectura.

Tenemos que hablar con ellas y ellos, descubrir qué les gusta y qué no, buscar sus temas e intereses personales. Y acompañarles a descubrir libros que traten sobre ellos. ¡Ah! Y no olvidarnos que los cómics, los periódicos, las revistas… también son lectura. Lee tanto el que lee un cómic como el que lee un libro.

CONCLUSIÓN

Pues nada, sintetizando un poco lo expuesto hasta aquí, abandonemos esa idea de que no le gusta leer. Respetemos su ritmo de evolución personal, descubramos si tiene alguna dificultad que no le permita disfrutar de la lectura y encontremos temas y formatos que le interesen. Y dejaremos de oír esa temida frase: “Es que a mí no me gusta leer…”

¡Nos leemos!

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2 COMENTARIOS

  1. Me encantan estos artículos que estas elaborando, Pablo.
    Creo que todos los que rozamos la cuarentena, unos por arriba y otros por debajo, hemos sufrido el inicio en la lectura con los llamados clásicos. Si no éramos capaces de leer a Lope de Vega con 12 años es que no tenias nivel. Si el Lazarillo se te hacia aburrido por las anotaciones al pie que eran mas amplias que la obra en cuestión, quizá era porque eras un poco cortito. De El Quijote no hablaremos.
    Yo tenía claro que con mis hijos no iba cometer el mismo error. Ahora tengo un pequeño de 6 años que como bien dices le encantan las historias. Da igual que sea en un libro, en un comic, en un juego de rol, en una serie de televisión… siempre que le llame la atención y con la que comparta afinidad, la va a pedir y la va a disfrutar.
    Recuerdo el primer libro que el pidió. Veía un canal de youtube adecuado a su edad y anunciaban un comic en la que los protagonistas del canal eran los protagonistas del comic… vamos lo mas normal en estos tiempos. En un principio me negué en rotundo… seguro que son historias infumables, hechas de forma rápida y descuidadas tanto en la forma como en el contenido (y no me faltaba razón). Pero varias suplicas después, entendí que esto era una oportunidad. Investigué un poco para ver si el contenido era adecuado, el formato en relación a la cantidad de letra y dibujo y sobre el tamaño de la letra y también sobre la longitud del comic. Al ver que era adecuado, se lo regalé y al verle la cara me di cuenta que el objetivo ya estaba casi cumplido. Nunca le tuve que decir, ponte a leer… cuando tenia un momento, entre consola, tv, hotwheels, legos y demás distracciones, el sacaba un rato para avanzar en la historia y me llamaba para contármelo y para compartir con él lo que estaba viviendo.

    A los 5 días me pidió el segundo de la serie y ya se lo tenia preparado para regalárselo.

    Al igual que con estos libros acertamos, hemos tenido algún tropiezo, por ejemplo, comenzamos una serie de libros antes de tiempo, demasiado texto en cada pagina que hacia que no viera un avance en la historia y en la cantidad de paginas que aun le quedaban par el final. No pasa nada, se busca otra cosa mas sencilla y volvemos a disfrutar.
    Entiendo lo difícil que tiene que ser para unos padres que no encuentran ese primer libro. Yo les diría que intenten dejar los convencionalismos a un lado y que busquen algo de un tema que les sea familiar. Después de una experiencia positiva, te pedirán mas. Si de momento solo le gustan los libros de dibujos sin texto, tirad por ahí, mas adelante querrá nuevas historias y se atreverá a leer unas pocas frases. Al poco tiempo se atreverá con más.
    Ahora mi pequeño de 6 años (casi 7) le cuenta los cuentos a su hermana de 3 y se los explica. Y cuando yo veo eso, no se si reírme a carcajadas o soltar un pequeño sollozo de alegría.

    Hay que ir pasito a pasito para que ese libro que tiene papá en la estantería, gordo y pesado, algún dia pase a ser el libro que comienza con “Un anillo para…”

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